jueves, 31 de diciembre de 2015

Y dale con lo mismo...

     Mas allá de las creencias religiosas, ritos, y festejos varios que vienen de la mano con el termino del año calendario, la necesidad humana de tener una razón externa para celebrar alguna idiotez, nuevamente me pone en evidencia como un weon extraño... Es que, en verdad nadie puede entender que estas fiestas no me son verdaderamente atrayentes ???? o en el mejor de los casos significativas ????  Desde que tengo uso de conciencia que me complican estas cosas. Obviamente y producto de no haber tenido la suerte de nacer in vitro, nací en el seno de una familia, que seamos realistas, disfuncional y todo, cuando había que celebrar alguna cosa, era un clásico evento de proporciones que terminaba siempre en guitarra y baile (sin contar la comida que siempre podía durar el resto de la semana gracias a la fascinación de mi querida Abuela paterna que le gustaba hacer las cosas como corresponde, o sea, si era festejo... la weá era en grande... por otra parte, debo decir que siempre fue mi abuela paterna mi, "Ada madrina", ya que mis abuelos maternos nunca me quisieron de verdad), tradición que se fue perdiendo, basicamente por la distancia que se fue produciendo desde sus hijos a ella. Tal vez ninguno de ellos se daba realmente cuenta de ello, pero yo, que fui la persona que mas tiempo pasó con ella hasta el final de sus días, puedo asegurar que muchas cosas que conversé con ella me ayudaron hoy en día, a saber que de una u otra forma, la vida siempre termina destruyendo cualquier esperanza que puedas tener, y por esta razón, hoy en día, y como me dijo un buen amigo y maestro Dr. Reinaldo Cordini, la esperanza es el peor regalo que tiene la humanidad para darte. 

    Pero volvamos al tema de mi abuela y sus hijos. Debo dejar en claro, que bajo ninguna circunstancia  era abandono por parte de ellos, sino mas bien, un alejamiento socialmente impuesto. Lo primero, mi padre. El primer idiota de sus hijos, por el cual mi abuela sufría realmente. Ella se culpaba por como el fue, por lo irresponsable que fue en la vida y también se culpaba por el abandono que sufrimos sus hijos. Mi padre como buen perdedor, se casó obviamente con otra perdedora y aquí comenzó el distanciamiento de mi padre con su madre, tal vez nadie lo supo, pero esta susodicha la humilló literalmente en la última visita que mi abuela efectuó a la que en aquel entonces era la casa donde residía mi padre, y con lagrimas en los ojos, me contó lo sucedido con una tristeza y culpabilidad evidente, y obviamente desde ese día, mi abuela no volvió a poner un pié en la casa de mi padre. Mi padre, por esta razón y por ser basicamente un perdedor , se fue alejando cada vez mas de mi abuela, el problema es que no lo hacía creo yo conscientemente, sino mas bien manipulado por completo por la mujer con la que se casó. Mi padre lamentablemente y dentro de su inocencia, creo que fue mas feliz que todos nosotros, por que siempre vivió sin una pizca de preocupación por su futuro o el de sus hijos, hasta que, y como todo el mundo, la muerte viene a tocar a la puerta, momento por el cual todos buscan arreglar las cagadas que dejaron, lo que lamentablemente no fue posible, ya que, yo aún vivo con la sigla clavada a fuego en mi pecho de, "ni perdón, ni olvido", y que trato de alguna manera de enseñarle a mis hijas, intentar no hacerle daño al resto, por que la verdad de los arrepentidos ya estamos hartos.
         
   Luego de mi padre, viene la que sin lugar a dudas, es el mejor reflejo de las buenas costumbres que ya se perdieron a nivel humano. MI tia Licha, ella quién por otra parte recuerdo, me salvó del recuerdo de abandono y de uno de los días mas tristes de mi vida cuando niño en la Pob. Llaima (materia larga), imponiendo la fuerza moral legada por mi abuela sin necesidad de perder la cordura, con quien además tengo una gran deuda producto de esto, y muchas otras cosas que hizo por mi... Mi tia Licha, es claramente el reflejo de mi abuela en muchos aspectos, y sin miedo a equivocarme, fue con quien mas mi abuela se sintió cercana e identificada hasta el día de su muerte. En una de esas largas conversaciones con mi abuela, aun recuerdo su necesidad de cumplir con ciertas tradiciones antiguas de legado. Mi abuela decía que no quería morir sabiendo que, primero, el dinero de su herencia fuera a parar a manos de la esposa de mi padre, segundo, no quería morir sabiendo que Elsa, su otra hija, iba a armar un problema por repartir la herencia, y que según mi abuela la herencia no se debía repartir en partes iguales, sino mas bien debían los hermanos pensar primero en quien era el que mas necesitaba. Sin embargo, y por legado, ella insistía que todo el interior de la casa era de propiedad de la única hija soltera, en este caso mi tia Licha, y ese era su real deseo, y cuando digo todo, me refiero a todo el contenido de su casa y sus pertenencias. Obviamente, mi abuela, la tenia "clarita", y sufría ya que su real deseo era vender sus vienes en vida, para ayudar a sus hijos de la forma en que ella quería, y por sobre todo para que esa detestable nuera no tocara un peso, por lo que me imagino, mi abuela aún debe revolcarse en su tumba gracias a la idiotez de mi padre. La verdad mi tía no se alejó tanto de mi abuela, mas bien siempre tuvieron creo yo la misma cercanía, y mi abuela nunca la juzgó por nada y yo soy testigo de eso.

   Después viene la Elsa, si "LA", si bien por grado consanguineo es mi tía, por grado moral la desterré de ese grado por ser realmente una idiota maniática del poder por la fuerza mas que por la moral. Lamentablemente ella fue la que mas hizo llorar a mi abuela en sus últimos años, y no por ser la oveja negra (ese es mi tío Checho) de sus hijos, si no mas bien por que tenia un carácter de mierda posesivo, rayando en la absoluta necesidad de ser alguien que por naturaleza no fue. Si bien mi abuela se sentía orgullosa de que su hija lograra objetivos materiales en la vida, le decepcionaba de sobremanera la frialdad con la que llevaba su vida y el trato con la gente incluyendo a mi abuela. Tal vez nunca se dio cuenta, pero su obsesión hizo que fuera la hija con la que menos afinidad tenia mi abuela. Mi abuela decía, que le daba pena la forma en que trataba a la gente y sobre todo a su esposo Pedro, un loquillo buena onda, que alguna vez pilló volando bajo y que nunca dejó de ponerle la "pata encima" cada vez que podía.

    Finalmente de sus cuatro hijos, viene el menor... por alguna razón y por mas que ella dijera que el hijo regalón fue mi padre, la verdad es que el mas regalón siempre fue mi tío Checho. Con un carácter simpático y siempre alegre, era quien mas visitaba a mi abuela. En ese tiempo mi tío manejaba un colectivo, y por lo tanto, pasaba a ver a su madre yo diría que, todos los días. Y por su puesto, mi abuela siempre se alegró de ello. Ella sentía que estaba muy cerca de el, ya que siempre sintió que su hijo menor era incondicional a ella y sentía con el, esa protección de familia que el resto de su hijo mayor (mi padre) nunca le dio. Mi abuela fué criada a la antigua, y al quedar viuda muy joven, era el hijo mayor quien debía tomar la imagen de hombre de la casa, tema muy importante en esos años, pero obvio, que gran decepción el tener un hijo mayor que nunca cumplió con ese grado.
     Mi abuela de alguna forma, siempre confió en la fortaleza de mi tío para con su futuro. Siempre recuerda de forma casi tragicómica la vez en que, para el golpe de estado y estando mi tío en el servicio militar, llegando una tarde a su casa de la villa José Miguel Carrera, sale no recuerdo quién, a darle el "pésame" por la muerte de mi tío. Momento anecdótico que me imagino que en ese instante no lo debe haber sido tanto. El siempre fue mi tío favorito, tal vez por que el entendía mas que todos mi propia rebeldía frente a todo y por que solo el fue dentro de su complicada posición parental, el que me defendió junto a mi tía Licha, frente a las injusticias a las que mi familia siempre me sometió por ser la verdadera oveja negra. Mi abuela siempre lo tenía presente y el siempre a ella hasta el día de hoy.

     Mi abuela disfrutó siempre las fiestas que se celebraban, y disfrutaba mas aún cuando sentía que se festejaban en su entorno como una familia feliz. Yo culpo directamente a mi padre por casarse con una mujerzuela idiota (hay data comprobable de esto que se supo con el tiempo) que con una raja del porte de una zapallo de guarda.. debilidad masculina o idiotez, alejó a un niño inmaduro (mi padre) del seno materno, a un infierno de vida  si se le puede llamar así, agudizando su alcoholismo y depresión frente a la vida, y que finalmente terminó por enterrarlo solo y sin el amor del núcleo familiar.

    Yo, a diferencia de mi familia, no aprendía a festejar nada, no siento la necesidad del festejo sin necesidad, yo solo soy feliz sin necesidad de un factor externo, no necesito un numero rojo en el calendario para festejar, yo festejo los logros de mi Laura, festejo la madurez de la Javi (aunque a veces me dan ganas de ahorcarla... pero con amor), festejo la bondad inalienable de mi Marce, y la lucha constante de la Cami por ser grande (me refiero a mayor... ya que dentro de su metro y medio, hay una explosión atómica que se niega a salir por falta de autoestima y mas encima no se como ayudarla). 

    Finalmente no se si la historia tiene mucho que ver con esto de las fiestas, pero cada vez que llegan estas fecha, extraño mucho a mi abuelita Olga, por que digan lo que digan, la verdad fue la única que de verdad quiso entenderme sin miramientos ni reclamos, y que dentro de toda esa diferencia generacional, tenia tanta sabiduría que veía mas allá de lo evidente.  

       y con el "tema" que mas le gustaba a mi abuela en todas estas fiestas de asado, guitarra y familia puedo decir... que se vaya este año, y que me traigan el siguiente, por que hoy no le temo a nada.






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